Tu viaje a Praga lo puedes dividir en dos partes perfectamente, la primera ha sido la Ciudad Vieja y el Barrio Judío-, y la segunda será el Castillo y Malá Strana. En nuestro caso fue más corto de lo que teníamos planeado y recorrimos la Ciudad Vieja, el Barrio Judío, el Castillo y Malá Strana en un mismo día, y el resultado fueron 14 km a pie y no se cuántos en transporte público!… Se hacen relativamente fácil si usas el tranvía para subir al Castillo, sino serán más km andando y con una cuesta bastante pronunciada con escaleras.

Nuestra tarde empezó subiendo al Castillo, primero el metro hasta Staromêstskâ, línea verde, y de allí, justo en la salida, el tranvía nº22 te lleva a la puerta del Castillo en dos paradas. El acceso al recinto es gratuito, tan sólo hay que pasar un arco de seguridad. Pero si quieres visitar el Palacio, la otra torre de la Pólvora o el Callejón de Oro entre otras cosas tendrás que pagar entrada, con dos opciones diferentes, dependiendo del número de ubicaciones que quieras ver, 350 ó 250 CZK. 

El Castillo de Praga es uno de los edificios medievales más grandes del mundo, y en el interior del recinto se encuentra la Catedral de San Vito, con un sobre nombre curioso, la Catedral Inacabada, ya que fue declarada Patrimonio de la Unesco antes de acabarla, con lo que no se puede modificar la estructura en ningún momento. Su historia comienza en el año 1344 cuando el Rey Carlos IV quiso convertir una antigua basílica en Catedral Gótica y hacer de Praga una ciudad con sede arzobispal. Pero las obras se alargaron después de muchas guerras y conflictos hasta el s.XX. 

El acceso al vestíbulo es gratuito, y te permite ver el interior de la Catedral pero sin detalles. Si quieres recorrerla entera tienes que pagar la entrada. Recomiendo ir a primera hora, nosotros tuvimos suerte y no tuvimos que hacer cola, pero no es lo habitual, y las colas suelen ser largas, de hasta una hora incluso.  

Interior de la Catedral
Fachada principal

Una vez has visitado el interior del edificio te recomiendo salir fuera y verlo en todo su esplendor desde el patio lateral. Una bonita vista que te permitirá ver el campanario y las dos torres a la vez con el arco de acceso Real al final del edificio. Dependiendo de la hora a la que vayas, puedes ir al acceso principal del palacio, sobretodo sin salir del recinto!, -sino tendrás que dar toda la vuelta, esa puerta es solo de salida-, para ver el cambio de guardia en todas las horas en punto, no es nada del otro mundo pero ya que estamos… Si prefieres seguir la ruta desde el patio el siguiente paso podría ser el…

Los colores pertenecen al reflejo del rosetón

El Callejón del Oro, por orden del Rey Rodolfo II de Habsburgo una serie de 11 pequeñas casas de estilo manierista fueron construidas para albergar a los guardias reales y sus familias. Se cree que el singular nombre lo recibió cuando pasó a ser la «calle de los orfebres o de los alquimistas». En la misma calle vivía la hermana de Kafka, Ottla Kafka, y él mismo vivió allí unos meses, pero duró poco, se ve que no le gustaba…

Una de las casitas
Callejón del Oro

El acceso a la calle se hace previo pago, no lo dicen en muchos sitios pero que sepas que a partir de las 5 de la tarde, el acceso es gratuito y libre. Otra dato a saber, en la calle encontrarás tan solo tiendas de souvenirs.

Y seguimos adelante para dirigirnos a los miradores.  Hay varios pero yo os recomiendo el de los Viñedos de San Wenceslao, hay indicaciones para llegar y pasarás por ellos al bajar por las escaleras. Las vistas desde allí son preciosas, y hay mucha menos gente. Seguimos bajando hasta llegar al barrio noble de Malá Strana... Allí dónde los pudientes construían sus palacetes para estar cerca de Palacio y ganar en prestigio. Para llegar tienes que pasar por debajo del Puente de Carlos si vienes desde el Castillo andando, luego al volver a la ciudad ya lo cruzarás. Nuestra primera parada es en el Pub John Lennon, en la calle Hroznova 495/6no hace falta entrar, tan sólo fíjate y verás que en su fachada hay unas marcas de donde ha llegado el agua en las diferentes inundaciones que ha sufrido el barrio, siendo la del 2002 la más dura. Si sigues adelante la misma calle y giras la primera a la derecha cruzarás el canal por  El Puente de los Enamorados con vistas a la terraza de un restaurante y una antigua rueda de molino vigilada por la estatua Vodnik o «Hombre del Agua», personaje típico de los cuentas checos…

Unos metros más y llegas al Muro de John Lennon, un símblo de la libertad de expresión de la ciudad. Y su historia es realmente popular…En 1980, John Lennon no había ni visitado Praga, no tenía ninguna relación con ella, pero al fallecer, la ciudad se sumó al resto de ciudades que le rendían homenaje, y su forma de hacerlo fue pintando su imagen en el muro y llenarlo de frases y grafitis de protesta en contra del régimen comunista en el que vivía el país. Poco a poco el muro se fue llenando de textos reivindicativos y letras de sus canciones haciendo ver que la juventud del país se estaba levantando en contra del régimen. Las autoridades decidieron pintar el muro una vez y otra, todas las veces que el muro volvía a aparecer pintado. Hasta que se dieron por vencidos y ahora solo lo pintan para poder sanear la zona. Al día siguiente, vuelve a amanecer pintado con símbolos de paz y libertad.

 

EL Muro de John Lennon
La casa Danzante

Y por último deshacemos el camino recorrido para cruzar el Puente de Carlos, nosotros tuvimos mala suerte y muchas de las esculturas y torres estaban siendo restauradas, por lo que no las vimos y las fotos no hacen justicia. Hay que ir pronto o tarde, ya que las colas para cruzarlo son enormes. De estilo gótico con 30 estatuas a los lados, las obras finalizaron en 1402. Fueron los «científicos» los que  determinaron que Carlos IV debía asistir a la colocación de la primera piedra a las 5:31 del 9 de julio de 1357. 

Este preciso momento, 135797531, forma una secuencia capicúa de dígitos impares ascendentes y descendentes, que la verás grabada en la torre de la Ciudad Vieja. 

Si sigues paseando por la orilla del río en el lado de la Ciudad Vieja llegarás a la Casa Danzante o Tančící dům, obra polémica por su forma de pareja bailando queriendo simular a Fred Astaire y Ginger Rogers

El Puente de Carlos
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Escrito por Ivan Baxarias

Loco por viajar desde pequeño, me encanta la fotografía y lo que puedes reflejar a través de ella.

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