Lacio y Campania, dos regiones de Italia con Nápoles como protagonista.

Si no haces nada, nada pasa. Todo se queda igual, tu monotonía o tu día a día, eso que te aburre o no te llena, eso que no se parece en nada a lo que tenías pensado. Eso que parece gustarte, pero que te sabe a poco, eso que hace que tengas la sensación de vacío en algunos momentos, eso que está siempre sin acabar.

Siempre he querido más, nada me parecía suficiente, nada se acercaba a lo que yo aspiraba, tenía la sensación de estar en un bucle. Como no te llena, sigues adelante buscando más, y sigues, y sigues, y sigues… te vas complicando más la vida y te vas atando más a eso que crees que te llevará a lo que buscas, pero nada más lejos. Lo único que haces es distanciarte más, a más ataduras, más lejos estás de tu sueño.

Uno de nuestros propósitos para el 2018 fue deshacernos de tantas ataduras, y poco a poco una cosa nos llevó a la otra, y sin darnos cuenta, llevamos 3 meses en la carretera.

En una aventura como la nuestra, tienes los planes justos para levantarte al día siguiente y saber qué vas a desayunar o comer, pero poco más, tienes una ligera idea de cual debe ser el siguiente paso, por temas de ruta y distancias, pero poco más.

Puesta de sol en Nápoles

3 de enero de 2019. 3 meses de aventura, en los que hemos dejado atrás Madrid y sus alrededores, Francia y Normandia, Reino Unido con Newcastle Upon Tyne o Liverpol, Escocia, de norte a sur y de este a oeste, con el frío, la lluvia y la humedad; Países Bajos con Amsterdam y Arnhem, Bélgica con Brujas, y estas últimas 3 semanas en Italia, con Roma y las regiones del Lacio y Campania.

Acabamos de llegar a Herculano, en las faldas del volcán Vesubio, ese temido volcán por muchos. Impone, pero no por su tamaño, sino porqué domina el paisaje allí donde vayas. En principio nos quedamos 4 noches, añadimos a Nápoles la visita a Pompeya y de la costa Amalfitana. Por suerte, tanto el blog como www.manelsalcedo.com, nos dan bastante trabajo y hay que dedicarles unas cuantas horas al día.

Pero volvamos unos días atrás. Con Roma como punto de partida, tan solo recorrimos 80 km hasta encontrar un parking donde quedarnos unos días. La verdad, la previsión no era ni mucho menos quedarnos 10 días, pero así fue. A veces, tal y como os hemos contado en Facebook o Instagram, el lugar menos pensado, acaba siendo en el que mejor descansas o más a gusto estás. Y ésta vez le ha tocado al parking de la Azienda Agrituristica e Museo Storico Piana delle Orme. En Italia, y en zonas agrícolas más aun, se estila mucho el turismo agrícola, que no son más que granjas venidas a hostales, restaurantes o camper-parks. En resumen, un sitio tranquilo, sin ninguna comodidad más que el estar solos, sin tráfico, con buen tiempo, y sin el ajetreo de la ciudad.

Cerca de Latina o del Parque nacional del Circeo, sin ningún interés turístico a destacar, más que el propio museo, que no hemos visitado por cierto… Paseos por la playa con robo incluido, visitas a la “ciudad ” para lavar la ropa, ir al super o llevar a Hulky al concesionario Suzuki para una revisión y visto.

Parque Nacional del Circeo

#ontheroadagain to Nápoles, donde la auténtica Italia sale a relucir. Esa Italia que conocemos por las películas, series o programas; esa forma de hacer y ser, tan abiertos y expresivos, tan auténticos como temerarios en la carretera o desconfiados del extranjero; tierra de gastronomía conocida por todos, de Pizza, Napolitana o Margheritta, de pasta como los Spaguetti alle vongole, de dulces como la Sfogliatella, de comida callejera como el Friti di mare o de terra, o del buen café y del dulce licor Limoncello.

Calles con vida propia, donde poco importa lo que pasa en la esquina o lo que hace el de enfrente, donde tender la ropa en medio de la calle no tiene ninguna importancia, o donde el culto al “chandal” es un must. Es curioso como Italia es el país de los grandes diseñadores, pero,  a la vez, lo más de lo más es llevar “chandal”, todo lo contrario a la cultura europea.

La Catedral o Duomo di Santa Maria Assunta, por fuera no parece lo que es, pero por dentro es otra cosa. ¿Que tendrán las Catedrales que es uno de los lugares a visitar de toda ciudad?. Con el bonito detalle al turista de tener la entrada gratis, es lo suficientemente grande como para dedicarle un buen rato. Una nave central de estilo barroco que impresiona al entrar, fachada neo gótica o interior y puertas góticas. Ubicada en el centro de la ciudad, desde allí puedes recorrer andando la Via dei Tribunali o más adelante Via Toledo con Il Quarteri Spagnoli a su derecha. Napoli Sotterranea, Piaza del Gesù Nuevo, Galleria Umberto I, Piazza del Plebiscito y el Palazzo Reale di Napoli, y el Castel Nuovo o el Castel dell’Ovo y sus preciosas vistas del Vesubio y de la ciudad. Destacar el Convento de Santa Clara y su Claustro. Pero más que los lugares a visitar, vale la pena recorrer sus calles, observar la vida napolitana, los comercios y sus comerciantes, el como se expresan o como mantienen una conversación entre ellos. Hay momentos que parece que discuten de lo expresivos que son, una conversación de lo más banal puede parecer la discusión del siglo, pero todo queda en nada. Tráfico de locos, motos por todos lados, en contra dirección, saltándose semáforos o stops. Una locura de ciudad, un caos “controlado”, que en según que momentos puede llegar a agobiar.

Pero, con todas las vueltas que le hemos dado a Italia, vayas donde vayas, hay un algo que te acompaña siempre, y es la basura. Sí, la basura, eso que en el resto de la Europa “civilizada”, la mayoría tiramos en contenedores para su reciclaje, eso que acaba en papeleras antes que en el suelo, eso que te guardas o te llevas si no tienes un contenedor donde tirarlo, eso que molesta, huele mal o contamina nuestros mares, playas y calles. Eso que en Italia llena cunetas de autopistas, arcenes de carreteras, playas km, o aceras de grandes ciudades. Que pasa con la basura en Italia?. Que pasa con el civismo?. Y digo civismo ya que el problema no es solo por el servicio de recogida que brilla por su ausencia, sino porque hay una basura, que no es problema del gobierno, sino del ciudadano. Y esa, es la peor de todas. De verdad que tienen un problema muy grande, y no solo en Nápoles. En otras grandes ciudades como Roma, no se ve suciedad en exceso, excepto cuando sales de ella. Entonces, es cuando aparece el incivismo.

Colchones en las autopistas o bombonas de gas en la playa, botellas de cristal en las aceras o bolsas de basura enteras a montones en cualquier carretera.

Eso solo lo habíamos visto en países como Tailandia o Filipinas y Indonesia. Países aun por desarrollar en algunos aspectos, según se mire, cívica o socialmente, con unas estructuras muy escasas o inexistentes. En donde el turismo de masas, en playas o grandes ciudades, no ayuda en absoluto. Pero sigo sin hacerme a la idea, como puede suceder algo así en un país que presume de estar en el primer mundo, un país que se hace llamar potencia mundial, o un país que forma parte de la Comunidad Económica Europea.

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Ivan Baxarias

Loco por viajar desde pequeño, me encanta la fotografía y lo que puedes reflejar a través de ella.

3 Comments

  1. Adriana Su

    UN PLACER LEER VUESTROS RELATOS. NO PODRIA ESTAR MEJOR EXPRESADO. NOS HACE DISFRUTAR DE LOS LUGARES COMO SI ESTUVIESEMOS AHI.GRACIAS

    • Ivan

      Muchas gracias Adriana, es un placer para nosotros, y saber que os aportan algo es muy gratificante. Un abrazo desde Italia!

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