Parece mentira que países tan cercanos como Indonesia y Filipinas, puedan ser tan diferentes en lo que a costumbres, tradiciones y formas de tratar al viajero o turista se refiere.

Indonesia fue nuestra primera parada de este gran viaje.

Vuelo Barcelona-Londres-Singapur (1 noche)- Yogyakarta

En el momento de buscar información del siguiente viaje, es cuando me doy cuenta que para gustos colores, y que de las opiniones de los demás, no debes quedarte más que lo necesario, si eres de los que busca información práctica, adelante, pero nada más. Piensa qué es lo que te interesa a ti, según tus aficiones y prioridades, y, seguro que lo que elijas te gustará más que lo que te digan los demás. Opiniones hay para todos los gustos, y de entrada, cuando te dicen que un país es sucio, o que los nativos no son muy cercanos, o que está muy explotado turísticamente, puede parecer suficiente como para no ir. Y puede que sí, pero entonces te perderás gran parte de los países asiáticos, y sería un error a mi modo de ver. Es un continente muy rico en lo que a culturas y religiones se refiere, por lo que hay más monumentos y templos por ver, que piedras por el camino.

Y en la isla de Java, cerca de Yogyakarta los hay, y de los más grandes. Candi Prambanan, es el templo Hindú más grande de Indonesia. Los primeros escritos en los que aparece el templo datan del año 856 D.C. Un porrón de años, pero yo no lo aprecié hasta que no lo vi. Impresionante. El templo principal no solo impone por lo grande que es, sino por lo que representa el que aún esté allí, después de un gran terremoto, gran parte quedó destruido, pero, poco a poco lo van reconstruyendo.

Indonesia es un país pobre, en el que el autobús te cuesta 0,20€ y alquilar una moto un día, no más de 2€. También es de esos países en los que dormir en un Hostel 5 días te sale por 25€ o un Hotel en Bali 5 días por 70€. De verdad es necesario regatear?. Si has llegado hasta allí es que te has podido permitir un billete de avión que ronda los 500 €, y según tus posibilidades harás una cosa o otra, pero no olvides que vas a un país en el que viven todo un mes con menos de una décima parte de lo que te gastarás en ese viaje. Los 0.20€ que regateas a la hora de alquilar una moto, para ellos es la comida de un día. Si no puedes pagar el precio que ellos piden, no lo compres. Si ellos pueden rebajar el precio y quieren vender, lo rebajarán, y entonces compra si puedes o si lo crees justo. Pero soy de los que piensa que regatear en según que circunstancias es ofensivo. ¿O acaso no es ofensivo que te cobren 3.00€ por una Cocacola en el Pº de Gracia de Barcelona?.

Recuerdo que toda la ciudad parece el centro, todo son construcciones muy parecidas, casas bajas o cabañas, y, salvo edificios puntuales del gobierno o algún templo, no hay casi nada que destaque por si solo. Una gran urbe con puestos de comida en cualquier esquina, venta ambulante de ropa o complementos, o un mini negocio de alquiler de motos o lavandería en el comedor de casa. Y no te preocupes, puedes ver como lavan tu ropa en medio de la calle, la lavadora esta fuera de casa para que quede claro el servicio que ofrecen…

Son súper amables, están encantados de que hagamos un viaje tan largo, una cultura agradecida de que tengas curiosidad por estar allí. Ellos mismos no son conscientes de lo que tienen, más o menos como nosotros, que tienen que venir de fuera a decírnoslo… Aun los hay que se sorprenden de que para nosotros su cultura o su forma de vivir sean interesantes, sus tierras, islas, volcanes, templos o gastronomía… Todo tan normal para ellos y tan atractivo para nosotros.

Borobudur, el monumento budista más grande del mundo, a 40 km de la ciudad de Yogyakarta, se impone frente al volcán Merapi, en lo que llaman el Jardín de Java. Estupa budista con 504 estatuas de Buda y una altura de cerca de 50 m., fue construido entre los años 750 y 850. Parece mentira como algo tan grande y bonito pudo ser abandonado. Hasta que fue descubierto de nuevo, restaurado y declarado Patrimonio de la Humanidad.

Y tal y como nos pasó en Prambanan, parecíamos nosotros la atracción turística en lugar del monumento. Junto a otra pareja, éramos los únicos extranjeros que estábamos visitando el monumento, el resto eran nativos de otras islas de Indonesia, que hacían esa visita como culto a su religión. Y para muchos de ellos, esa fue la primera vez que veían a un turista o era su primer viaje. Alguien de occidente, que tenía que ser famoso y rico para poder hacer un viaje tan largo y caro! Es una sensación extraña sentirse famoso sin serlo, al principio no entendíamos porqué, pensamos que era por ir rapado y ser tan blanco de piel como soy, pero no. Luego pudimos aclarar el porqué de esa situación que se repitió mientras estuvimos en el templo. Para ellos somos una novedad, muchos de ellos nunca han visto a un extranjero, y mucho menos, tener la oportunidad de hacerse una foto con uno.

El archipiélago Indonesio esta formado por más de 17500 islas. Una de las más turísticas y conocida es Bali. Isla de contrastes, de la que oirás diferentes opiniones, como qué está demasiado masificada, qué es un paraíso para el turismo con guía, qué es una isla de surferos o qué no tiene playas bonitas. Pero sí, puede que todo sea cierto, está masificada, hay turismo por todas las esquinas, surferos a patadas y las playas no todas son de paraíso, pero tiene un no sé qué, que la hace especial.

Con arrozales de vértigo, un clima de eterno verano, gente nativa encantadora, cocos y plátanos por toda la isla, playas para todos los gustos con o sin olas, volcanes, templos, lagos y cascadas…lo que quieras está en Bali. Y lo mejor de todo, a muy buen precio! Alquilar una moto y moverte por la isla a tu aire es una muy buena opción, pero piensa que es una isla grande, algo así como 140 km de largo, y el tráfico, como en toda Asia, es una locura. Tenemos pendiente volver, más tiempo, sin prisas, disfrutar de todo lo que puede aportar un sitio como éste, 5 días no son nada cuando te sientes bién.

Otra isla del archipiélago, aunque no tan turística, pero para nosotros igual o más interesante fue Komodo. Tenemos cierta tendencia a buscar bichos, allí donde haya un bicho que no hayamos visto, allí que vamos. Y no podíamos dejar de ver al Dragón de Komodo. No hay muchas formas de llegar ni alternativas en lo que a hospedaje se refiere, pero al ser un atractivo turístico, siempre puedes encontrar algún barco con el que hacer una ruta para todo el día y visitar otras islas de camino a Komodo, como Rinca o Pulau Padar. El mismo día pudimos ver mantas y infinidad de peces de colores que parecían sacados de la mismísima Buscando a Nemo. Y para rematar un largo día, en Isla de Flores cenamos barbacoa de calamares en plena calle, con un pescado que a día de hoy aún no se como se llama.

Vuelo Bali (Indonesi) -Kuala Lumpur (Malasia)- Bohol (Filipinas)

Parece mentira que dos países tan cercanos, Indonesia y Filipinas, no estén comunicados con vuelo directo, sí o sí tienes que pasar por Kuala Lumpur o por Singapur. Y ya que estábamos allí, pasamos el día en Kuala Lumpur. La primera vez que estuvimos nos gustó mucho, otra ciudad asiática con un encanto especial. Sucia pero limpia a la vez, rica pero pobre también, con variedad de culturas, nacionalidades y religiones, que la hacen tan diferente. Las Torres Petrones, las Batu Caves, el Barrio Chino y Jalan Alor, algunas de las visitas que hacer en 2 días como mucho.

Otro país, otra cultura. Tan y tan diferente. Filipinas, con suficientes motivos para enamorar, pero, a la vez, con tantos para aborrecer. Son sensaciones que tuve y no por ello fue una mala experiencia, todo lo contrario. Repetiría con los ojos cerrados, pero seguro que plantearía el viaje de otra forma. Así como en Indonesia o en otros países de Asia que hemos estado, no hemos tenido diferencias con los nativos o con su cultura, en Filipinas fue diferente. Con claras influencias españolas, una tradición católica reflejada en iglesias centenarias y como idioma oficial el inglés, podríamos decir que Filipinas es único. Las más de 7000 islas, el Jeepney como transporte y símbolo nacional, unas puestas de sol de ensueño, con colores nunca vistos y gente siempre sonriente, hacen un país de obligada visita.

Bohol, una de las islas de Filipinas, se encuentra en las Bisayas centrales, muy cerca de Cebú. Playas de arena blanca, cocoteros o bananos por todos lados, y los dos extremos en lo que a turismo se refiere. Puedes encontrar playas tranquilas y un montón de sitios sin turistas pero también existen las playas sucias y masificadas como en cualquier destino turístico. Es una pena que ni nosotros, ni los propios países, sepamos cuidar algo tan bonito como lo que llamamos paraíso. Playas llenas de basura, latas de refresco o cerveza, restos de las fiestas de la noche anterior, vasos, zapatillas, preservativos, botellas de cristal… Infinidad de objetos que la naturaleza no ha puesto allí. Y el caso es que allí nadie vendrá a recogerlo. En estos países no tienen la estructura ni las posibilidades que tenemos en Occidente, y todo lo que tiras al suelo, se queda en el suelo. Así que, la próxima vez que tires una colilla o una lata al suelo, piensa que eso se quedará allí, y que la vida de una colilla, por ejemplo, es de unos 10 años.

Pero a lo que íbamos, Bohol. Una vez más, un bicho hizo que pasáramos unos días en esta isla. Los Tarsier son los primates más pequeños del mundo, entre 10 y 15 cm, caben en la palma de la mano, y solo se pueden ver en esta isla. Existen un par de sitios donde visitarlos, pero parece ser que sólo uno cuida de ellos como debe ser. Son muy delicados, se asustan con el flash de la cámara o con escuchar nuestra voz, y si se sienten en peligro se dañan ellos mismos hasta morir. Lamentablemente, existe un mercado negro que hace negocio con este tipo de animales, y me pregunto yo, ¿como somos capaces de pagar por tener un animal en casa, fuera de su hábitat natural, aún sabiendo que posiblemente acabe muriendo de pena ?

Otra de las visitas obligadas son las Chocolate Hills. No se sabe exactamente a que se deben estas formaciones geológicas, pero merece la pena ir a verlas. Unas 1300 montañas con alturas comprendidas entre los 50 y 120 m., sin ningún árbol, y sólo cubiertas por hierba verde que cambia de color a marrón en temporada seca, de ahí su nombre. No se puede llegar a ellas, la única forma de verlas es desde un mirador gratuito, con unas cuantas escaleras, pero fácilmente accesible.

Camiguín fue un regalo que nos hicimos, un ejemplo claro de Paraíso. Isla volcánica de color verde intenso, con una espesa selva tropical y pocas playas, pero otros muchos atractivos por ver. Nos enamoró su ritmo, su gente, sus vistas y su puesta de sol, su clima, las capillas o iglesias repartidas por la única carretera que recorre la isla a modo de anillo, y como no, Mantigue, un pequeño islote con acceso en barca desde Camiguín, en el que no te puedes quedar a dormir, pero si disfrutar de la vida submarina que ofrece.

La verdad que desconozco a modo de cifras, cual de los dos países recibe más turistas a lo largo del año. La sensación que si tuve, es que Filipinas es un país para el turista más playero, con los pros y contras que conlleva. En cambio Indonesia, es un país para un turista más mochilero, viajero cultural o de largas estancias. Ambos tienen su encanto y hay que conocerlos, pero cada uno en su momento, y a poder ser por separado. Los dos tienen tanto para ofrecer como para disfrutar unas largas vacaciones.

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Escrito por Ivan Baxarias

Loco por viajar desde pequeño, me encanta la fotografía y lo que puedes reflejar a través de ella.

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